Aprendes de los palos que te llevas pero también de los que tú das…

octubre 10, 2019 0 Por Mala Delicada
Aprendes de los palos que te llevas pero también de los que tú das…

Piensa si alguna vez has tenido la sensación de dar mucho por alguien y no haber recibido a cambio lo mismo, lo justo, o lo que para ti, en tu red mental, significaba lo justo e ideal.

Ahora piénsalo al revés: ¿Has sido tú ese alguien al cual han tratado genial pero quizás no has devuelto lo correspondiente?

En cualquier caso, solemos pensar que esa persona que no actúa de forma recíproca con la otra es una egoísta. Nos enfadamos con ese individuo por ese comportamiento tan injusto que tiene con nosotros. Y cuando tú eres el que da poco… Seguro que no te ves como un egoísta del todo, porque en el fondo, tal vez te cueste de verlo al principio, pero lo que te pasa es que tienes miedo. Y ese miedo es el que te hace actuar de forma egoísta.

Tienes miedo precisamente de dar tanto y más porque crees que esa otra persona no hará lo mismo contigo, y aunque puedas ver y comprobar que sí lo está haciendo, piensas que es algo pasajero, o que su interés es más bien superficial y que acabará pasando finalmente de tu cara. Al final solo la experiencia te dará o no la razón.

Y tienes miedo porque tal vez ya te has llevado muchos palos antes, tal vez (quien sabe…) porque de pequeño/a no fuiste tratado con suficiente afecto y entonces crees que es mejor no entregarse a nadie al 100%, por si acaso… Por si acaso te hacen daño, y antes que eso prefieres dar tú los palos a la gente. Así aseguras el golpe poniendo límites en tus sentimientos hacia los demás. Porque de esa manera, si te fallan, al menos no te fallarán hasta la médula ya que te has puesto ese tope emocional para que no lleguen a ella.

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Podría decirte que es una manera válida de protegerte, y que no pasa nada si actúas así porque al final te convences que de esa forma no te sentirás tan mal cuando alguien te decepciona. Puedes seguir así y comprobar si es verdad, tal vez aciertes; o tal vez te des cuenta de que así se pierde también a la gente.

Y es que llegados a ese punto lo más seguro es que se vayan, te abandonen y te dejen solo. Solo y con esa sensación amarga de pérdida, cuando en realidad tú sí que hubieses dado más, querías dar más, darlo todo también, pero es solo que no te atrevías porque el miedo es una mierda imparable. Y además, el mostrarte vulnerable es algo que no puedes-y no quieres- permitirte…

Pero por muy imparable que sea, toda basura es desechable. Así que querido lector, supongo que te das cuenta de que la limpieza emocional es vital. Y cuanto más al día la tengamos, sin acumulaciones excesivas de desperdicios tóxicos mentales, nuestro yo interior y nuestras relaciones personales nos lo agradecerán, y seguramente de corazón.

PD: En relación con el tema, recuerda que en este post hablamos de los signos para identificar una relación tóxica. ¡Échale un vistazo!

Mala Delicada