Créeme, no vas a cambiar…

agosto 9, 2019 0 Por Mala Delicada
Créeme, no vas a cambiar…

Asúmelo.

En la vida puedes ser mejor o peor persona, y puedes intentar cambiar y mejorar aspectos de tu personalidad o carácter porque alguien te haya dicho que ahí fallas o bien porque tú mismo te hayas dado cuenta con tus experiencias.

Y lo intentas…

Y lo vuelves a intentar al cabo de un tiempo quizá. Otra vez. Esa persona también lo intenta. Te hace ver que lo hace al menos. Pero al final otra vez recaes. Eso que se supone que debía cambiar reaparece y te das cuenta de que en realidad no había desaparecido, sino que tan solo permaneció oculto en tu interior. O en el suyo.

El caso es que te frustras, te desesperas, no entiendes por qué vuelves a caer, por qué los mismos errores, las mismas acciones… Por qué. Incluso eres plenamente consciente de que vas a cagarla si sigues por ese camino pero entonces… ¿qué es lo que te pasa?… Y es que no lo puedes evitar. Eso te dices. Que eres débil y que no tienes remedio. Tal vez sea cierto. O tal vez simplemente es que el cambio intrínseco en nosotros sea una tarea que conlleva mucho más tiempo y esfuerzo del que estamos dispuestos a dar…

Quizá en el fondo no sea por falta de intención de querer mejorar, pero las circunstancias de tu alrededor te turban, o mejor dicho, dejas que te turben, que te dispersen y al final eres tan solo tú, el mismo de siempre, tan humano como cualquiera, que se deja llevar muchas veces sin pensar por ese comportamiento reprimido pero esencial en ti, que sale solo, natural, como siempre ha sido.

Pues me he equivocado tanto… Y soy consciente de que seguiré haciéndolo…

Humanos imperfectos…

Así que no somos más que eso, personas con sus buenas intenciones, buscando algo así como la perfección cuando sabemos claramente que tal concepto no existe, que somos incapaces de llegar a ello. Lo único en claro que saco de todo esto es, como se suele decir, que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos… Así es como también justificamos nuestras idas y venidas en la vida. En fin.

En conclusión: Ni yo voy a cambiar. Ni él ni ella van a cambiar, por mucho que te pese.

No hasta que haya algo que nos haga reaccionar de verdad.

Asúmelo ya.

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Mala Delicada